Ni siquiera la parte románica de la arcada perimetral de Santa María de Eunate es fidedigna
en el orden en que se encuentran los capiteles hoy día, sino que
obedece a una recolocación arbitraria realizada en 1651. Así que hasta
es posible que la traza perimetral de esta arquería -que es octógono muy
irregular- no sea tampoco la original, al igual, por tanto, que la
traza del muro exterior.
Para
este artículo me he basado fundamentalmente en el ensayo de José María
Jimeno Jurío: Eunate. Ruina y reconstrucción del claustro (siglos
XVI-XVII).
En 1520, según Jesús
Etayo, un documento atestigua ya la existencia de las arcadas, así como
la existencia de tumbas (de las que ya me he ocupado en otros posts):
"Item que al derredor de la dicha yglesia de la parte de fuera ay un
claustro muy hermoso e solempne labrado de muchas grandes y hermosas
piedras en el quai ay muchos arquos y en las piedras estan esculpidas el
crucifixo de Jhu Xpo y otras muchas ymagenes y al pie de los arquos
entre arquo y arquo ay muchos enterrorios carnarios y sepulturas y en
ellas haun oy en dia parescen claramente muchos huessos de los que en
ellos fueron enterrados y ay algunas grandes piedras que cubre las
dichas sepulturas".
A partir de la segunda mitad del
siglo XVI parece que se fue deteriorando el claustro ante la carencia de
recursos por parte de la Cofradía ya que los arrendatarios eran morosos
y la inquina de los parroquianos de Muruzábal que sembraron cizaña
contra la Cofradía de Santa María de Eunate que invertía sus ingresos
mayoritariamente en retejar la techumbre y el pavimento del templo.
El obispo Alonso Enríquez y sus dragones celestiales en la catedral de El
Burgo de Osma
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Antigua Sala Capitular de la Catedral El claustro románico se reformó en el
siglo XIV pero después fue derribado durante el obispado de Alonso Enríquez
(15...
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