lunes, 29 de abril de 2013

La Astrología y su relación con la Iniciación, la Religión y la Psicología


La Astrología está presente -se quiera o no- en los ritos, cultos, arquitectura y representaciones iconológicas de cualquier religión. Una Astrología con mayúsculas. A ella he intentado aproximarme en este ensayo.
Libra y Virgo en el friso de San Isidoro de León
Ciencias tradicionales iniciáticas

Decía René Guénon que "la doctrina iniciática es, en su esencia, puramente metafísica en el sentido verdadero y original de esta palabra". En este ámbito primordial -"principal", en cuanto relacionado con el Principio-, el orden metafísico puro carece de dualidad al estar "más allá de toda distinción contingente". En este sentido, las diversas ciencias tradicionales relacionales se aplican a diversos dominios contingente y por tanto son de ámbito cosmológico, no metafísico. Pero tales ciencias tradicionales derivan su filiación de la doctrina iniciática pura, de la metafísica. Por tanto, agrega Guénon, "estas ciencias, al estar como supeditadas a los principios metafísicos de los que dependen y derivan por completo y al extraer, por lo demás, de esta relación y de las 'transposiciones' que ella permite todo su valor real, son de este modo, aunque en un lugar secundario y subordinado, parte integrante de la propia doctrina y no añadiduras más o menos artificiales o superfluas". Y ello es así siempre y cuando tales doctrinas cosmológicas tradicionales, partiendo de los principios metafísicos, "consideran primero todo el conjunto de la manifestación universal, y a continuación no hay más que aplicar la analogía a cada grado de manifestación, según las condiciones particulares que definen este grado o este estado de existencia".


Dicho de otro modo: "en virtud de la correspondencia que existe entre todos los órdenes de realidad, las verdades de un orden inferior pueden considerarse como un símbolo de las de los órdenes superiores, y, por consiguiente, servir de «soporte» para llegar analógicamente al conocimiento de estas últimas; eso es lo que confiere a toda ciencia un sentido superior o «analógico», más profundo que el que posee por sí misma, y lo que puede darle el carácter de una verdadera «ciencia sagrada»..."
 
De dcha-izda: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo  (San Isidoro de León)
 Macrocosmos y Microcosmos se encuentran vinculados plenamente en la enseñanza iniciática. ¿Pero qué se entiende por Microcosmos? Fue Pitágoras el creador del concepto filosófico original. En el "Myriobiblon" de Focio, se encuentran compiladas algunas consideraciones de Aristóteles sobre Pitágoras. Y ahí leemos: "Pitágoras decía que el hombre era un microcosmos, que significa un compendio del universo; no porque, como los demás animales –incluido el más ínfimo de ellos– esté constituido por los cuatro elementos, sino porque contiene todos los poderes del cosmos. Pues el universo contiene Dioses, los cuatro elementos, animales y plantas". Focio (c.810-c.893) fue Patriarca de Constantinopla y Santo de las iglesias ortodoxas orientales.

Guénon nos aclara igualmente algunas peculiaridades de la iniciación: "Puede decirse, en efecto, que las aptitudes o posibilidades incluidas en la naturaleza individual no son en principio, en sí mismas, mas que una materia prima, es decir, una pura potencialidad, en la cual no hay nada desarrollado o diferenciado; es entonces el estado caótico y tenebroso, que el simbolismo iniciático hace precisamente corresponder con el mundo profano, y en el cual se encuentra el ser que todavía no ha alcanzado el “segundo nacimiento”. Para que este caos pueda comenzar a tomar forma y a organizarse es preciso que una vibración inicial le sea comunicada por las potencias espirituales, a las que el Génesis hebreo designa como los Elohim; esta vibración es el "Fiat Lux" que ilumina el caos, lo que constituye el punto de partida necesario para todos los desarrollos posteriores; y, bajo el punto de vista iniciático, esta iluminación está precisamente constituida por la transmisión de la influencia espiritual. Desde entonces, y en virtud de esta influencia, las posibilidades espirituales del ser no son ya la simple potencialidad que antes eran; se transforman en una virtualidad dispuesta a desarrollarse en acto en los diversos estadios de la realización iniciática".

De dcha-izda: Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis (San Isidoro de León)

Y por si no ha quedado claro lo dicho por Guénon respecto a la Iniciación, he aquí su aclaración:  

"Podemos resumir todo lo que precede diciendo que la iniciación implica tres condiciones que se presentan en forma sucesiva, y que se podrían hacer corresponder respectivamente con los tres términos de “potencialidad”, “virtualidad” y “actualidad”: 1º, la “cualifica­ción”, constituida por ciertas posibilidades inherentes a la naturaleza propia del individuo, y que son la materia prima sobre la cual el trabajo iniciático deberá efectuarse; 2º, la transmisión, por medio de la adhesión a una organización tradicional, de una influencia espiritual que da al ser la “iluminación” que le permitirá ordenar y desarrollar las posibilidades que lleva en él; 3º, el trabajo interior por el cual, con el auxilio de “ayudantes” o “soportes” exteriores si ha lugar y especialmente en los primeros estadios, el desarrollo será realizado gradualmente, haciendo pasar al ser, de escalón en escalón, a través de los diferentes grados de la jerarquía iniciática, para conducirle al objetivo final de la “Liberación” o de la “Identidad Suprema”..." 

 
La Astrología iniciática y el Viaje Celeste

Sigamos leyendo a Guénon: "... la astrología, otra ciencia cosmológica, es en realidad algo completamente distinto al 'arte adivinatorio' o a la 'ciencia conjetural' que quieren ver únicamente los modernos; se relaciona ante todo con el conocimiento de las 'leyes cíclicas', que desempeña un papel importante en todas las doctrinas tradicionales. Hay, por lo demás, cierta correspondencia entre todas estas ciencias que, por el hecho de que proceden esencialmente de los mismos principios, son, desde cierto punto de vista, como representaciones diferentes de una sola y misma cosa: así, la astrología, la alquimia e incluso la ciencia de las letras no hacen más que traducir, por decirlo así, las mismas verdades en los lenguajes propios a diferentes órdenes de la realidad, unidos entre ellos porla ley de la analogía universal, fundamento de toda correspondencia simbólica; y en virtud de esta misma analogía, estas ciencias encuentran, por una transposición apropiada, su aplicación tanto al dominio del 'microcosmos' [ser humano] como en el del 'macrocosmos' pues el proceso iniciático reproduce, en todas sus fases, el proceso cosmogónico mismo".

Para René Guénon, por tanto, "el proceso iniciático reproduce rigurosamente el proceso cosmogónico, según la analogía constitutiva del Macrocosmo y del Microcosmo". Igualmente colige que "puesto que la iniciación verdadera es una toma de posesión consciente de los estados superiores [al estado humano común], es fácil comprender que sea descrita simbólicamente como una ascensión o un «viaje celeste»", así que la repetición iniciática del proceso cosmogónico es, como no podía ser de otro modo, en sentido inverso: del mundo de las formas se retorna al de la Unidad y, desde ahí, a la No-Dualidad (anterior a la Unidad), de lo humano a lo suprahumano, y de aquí al Principio Absoluto. Primeramente se precisa esa "iniciación", esa "gracia" o "influencia espiritual" que en los medios tradicionales imparte el maestro-guru, y después se desarrolla el "viaje iniciático" que tantos relatos sucedáneos del mito del héroe han transmitido a su manera. La parte última de ese viaje iniciático es el vertical, el polar, el celeste.


Este Viaje Celeste es una "imago arquetípica": la encontramos en los chamanes, queda plasmado astrológicamente en los catasterismos como el relativo a la Ascensión de Astrea para convertirse en la constelación de Virgo; en el cristianismo se plasma en la Ascensión de Cristo tras su muerte-resurrección y la Asunción de María tras su "dormición"; en el Islam la encontramos en la Ascensión de Muhammad tras su Viaje Nocturno, que ha servido de prototipo simbólico para los relatos y vivencias imaginales en el sufismo; se está vivenciando en las visiones acaecidas en muchas Experiencias Cercanas a la Muerte... Así que tal "imago arquetípica" parece consustancial al ser humano como una de las más recurrentes "metáforas-símbolos" de ese "retornar espiritual al Principio Absoluto".

Guénon, en su "Esoterismo de Dante", interpreta el verso final del "Paraíso" («L´Amor che muove il Sole e l´altre stelle» «El Amor que muevel el Sol y las otras estrellas» como una analogía simbólica que expresa "el término último del «viaje celeste», el centro divino que está más allá de todas las esferas, y que es, según la expresión de Aristóteles, el «motor inmóvil» de todas las cosas".

Astrología Contemplativa


Para Dante la Astrología era la ciencia tradicional más excelsa, de ahí que en su magna obra -"Divina Comedia"- sirva de marco simbólico para expresar su percepción-meditación y vivencia sobre la Iniciación (recurriendo para ello a la imaginería sufi astrológica, como demostró Asín Palacios). Tal consideración esotérica de la Astrología la describe así en "El Banquete" ("Convivio", Libro IV, capítulo II) : “La astrología es la más alta de entre todas las ciencias ya que, como lo afirma Aristóteles en el comienzo del Alma, la ciencia es alta en nobleza por la nobleza de su sujeto y por su certeza; y ésta, más que cualquiera de las otras, es noble y alta, por el noble y alto sujeto de su estudio, ya que trata sobre el movimiento del cielo; y alta y noble por su certeza, que no tiene defecto alguno, como procedente de un muy perfecto y regulado principio. Y si algunos creen ver defecto en ella, el defecto no está de su parte, sino que se debe, como dice Ptolomeo, a nuestra negligencia, y es a esta última que debe ser imputado".

Somos chispas astrales, decían los antiguos, "imago" que difundieron los estoicos. Planetas y estrellas fueron considerados de naturaleza divina e incluso divinidades. Los grandes maestros de la "Cadena de Oro" de la Tradición Occidental así lo estimaban: Pitágoras, Platón, Plotino.... Hasta para Aristóteles era un dogma la divinidad de las estrellas. En el diálogo "Epinomis" se refleja en su máxima expresión la sacralidad de los astros hasta el punto de constituirse en una objeto contemplativo místico ("Epínomis", transmitido dentro del corpus platónico, pero que probablemente fuera escrito por su discípulo de Platón Filipo de Opus también en ese siglo IV a.C.). Los estoicos, por su parte, fueron decisivos en la implantación filosófica de la astrología-astronomía en Atenas, Alejandría y Roma  entre el 250 a. de C. y el 150 d. de C, destacando ante todo Posidonio de Apamea (c. 135 a.C.-51 a.C.) que admiraba a Platón.


Escatología sidérea

El arquetipo central de la procedencia astral del ser humano y su retorno a las mismas "y más allá" se ha plasmado de múltiples formas. Lo vemos presente en los Upanishads, en el mazdeísmo, en el Libro de los Muertos egipcio, en el orfismo, pitagorismo, platonismo, neopitagorismo, neoplatonismo, estoicismo, hermetismo,...

Un gran mito con muchas variantes: El ser humano terrestre es producto de un "descenso" de un espíritu astral que a medida que va descendiendo por los diversos cielo va adoptando-impregnándose de cualidades psíquicas y físicas que se combinan finalmente en el niño que nace, y una vez que muere asciende desprendiéndose de tales "capas psíquicas-sutiles-físicas". Infiernos, Purgatorios, Campos Elíseos, Paraísos...son estancias de ese viaje sidéreo.

En Occidente, Platón fue muy importante en esta concepción a través de su mito de Er, y sus concepciones cosmogónicas del Timeo. Su influencia en la Edad Media es palpable, como lo fue la interpretación neoplatónica de Macrobio (s. IV d.C) al "Sueño de Escipión" relatado por Cicerón (para lo cual se apoyó en el comentario de Porfirio al "Timeo"). En la Escuela de Chartres, por ejempolo, tuvieron una excelente acogida y difusión. Claro que tras la labor desarrollada por la Escuela de Traductores de Toledo con el patrocinio de Alfonso X el Sabio, Occidente amplió sus conocimientos astrológicos y astronómicos en los que el Islam fue el transmisor.


Astrología en Jung


La importancia religiosa de la Astrología fue elevada al máximo rango por el historiador de religiones Charles François Dupuis (1742-1809) en su "Origine de tous les cultes, ou Religion universelle" (1794), donde entre otras cosas afirma:"La opinión que han compartido todos los pueblos, que la causa de todo lo que ocurre nace y crece aquí abajo, está en los astros." Así que no es de extrañar que su obra fuese rápidamente objeto de descalificaciones por parte de diversos apologistas cristianos. Y todavía hoy tiene sus seguidores y detractores cada bando.

La Astrología atrajo el interés del psicólogo Carl Gustav Jung, el creador de conceptos como el del inconsciente colectivo en el que los arquetipos psicoideos se expresan mediante imágenes arquetípicas. Para Jung un concepto fundamental es el de proyección psíquica, una función del ámbito insconsciente del psiquismo que puede equipararse, en cierto grado, al hindú de "Maya", por el que la consciencia (ámbito donde el ego es consciente de los objetos y de su mundo interior) percibe-siente-interpreta lo que parece provenir de lo que los sentidos sensoriales captan y que su mente consciencia como si existieran realmente de ese modo concreto en que lo percibe-siente-interpreta, cuando resulta que está impregnado-impresionado por los arquetipos de ese inconsciente no-individual. Y cuando ello acontece y la psique se emociona mucho, suelen darse lo que Jung calificaba como "sincronicidades" entre lo externo y lo interno, entre el objeto y el alma psíquica.

Pues bien, para Jung, “el cielo estrellado es el libro abierto de las proyecciones cósmicas, el reflejo de las mitologías y los arquetipos. En este modo de ver se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología del inconsciente colectivo.” Así que Jung se encuentra en el polo opuesto del concepto que Dupuis tenía sobre la Astrología. Para Jung, los buenos astrólogos son sujetos pasivos de proyecciones psíquicas de origen arquetípico cuando miran e interpretan "el cielo estrellado" y además trasladan allí concepciones míticas y religiosas de su ámbito cutural-religioso. Podríamos decir, por consiguiente, que el psiquismo del astrólogo queda fecundado por la Imaginación Matricial Creadora, dicho en otros términos más queridos por un servidor (véase mi libro "Perdidos en el Mundo Imaginal").


Astrología Matricial de Guinard


Una revalorización de la Astrología que acabo de conocer y que me parece pertinente citar aquí es la que argumenta Patrice Guinard en su "Manifiesto" abogando por una Astrologia Matricial. Entre otras cosas dice:

- "La astrología matricial difiere por naturaleza de las prácticas adivinatorias: no tiene el mismo propósito cognitivo y no pone en juego las mismas disposiciones psico-mentales. No es más conjetural –algo que sostienen muchos de sus practicantes- que adivinatoria, como afirman sus adversarios con Pico della Mirandola. La astrología matricial muestra una realidad continuamente presente y familiar para la conciencia, y no da a prever una realidad que le sería exterior. No es astromántica: sino que se queda ligada al logos matricial, sin añadir el nomos experimental de la astronomía, ni la mántica augural de las prácticas adivinatorias, incluso si la astrología mantiene ciertas relaciones con todos éstos".

- "La astrología es a la vez un cierto tipo de ciencia, de religión y de filosofía, es decir, una concepción de lo real que requiere técnicas de localización que toman de la astronomía, y que supone la convicción de la resonancia y de la repercusión de los ritmos del entorno geo-solar sobre el psiquismo. Es una forma específica de racionalidad admitiendo como condición previa la diferenciación estructural de una matriz arquetípica. No depende ni de la razón experimental, ni de la fe, ni de la razón discursiva, sino de la razón matricial".
Zodiaco en Códice Miscelanea. Catedral del Burgo de Osma
- "El juicio matricial difiere del juicio sintético de Kant por su exigencia de reparto, según el número y según datos calculados, y por su objetivación de lo real en el que se produce el orden inmanente, incluso si este orden atañe a la estructuración del psiquismo humano. No es racional, sino meta-racional, es decir, que supone no una adecuación entre los conceptos y los objetos de la
experiencia sensible, sino una coherencia, expresada en términos simbólicos, de la experiencia interior-exterior de lo real.

- "La razón matricial no es una suerte de cualidad oculta que detentarían exclusivamente los astrólogos. Ésta opera en el pensamiento a todos los niveles, y en los filósofos en particular: con evidencia en Pitágoras, Platón, Paracelso o Kepler, pero también en Demócrito (criterios de diferenciación de los átomos), Hipócrates (teoría de los humores), Aristóteles (teoría de las causas del movimiento), Damascius (teoría de la unidad), Raymundo Lulio (combinatoria teológica), Nicolás de Cusa (teoría de los diez campos de la sabiduría), Campanella, Descartes (reglas del método), Leibniz (característica universal), Kant (teoría de las categorías), Hegel, Fourier... Desde el momento en el que el pensamiento no procede del sólo razonamiento discursivo sino que hace una llamada a sus recursos más profundos, y que aparecen distinciones significativas en las que la procedencia no es revelada en la lógica del discurso, funciona en el modo matricial. Dicho de otra manera, estas distinciones provienen de una distribución arquetípica (por 3, por 4, por 8, por 10, por 12...) de naturaleza psíquico-astral, la cual condiciona el juicio matricial".

- "La consciencia astrológica se traduce por un asentimiento a la realidad de cualidades psíquicas, experimentadas, diferenciadas y estructuradas en razón a la integración del organismo en su entorno geo-solar, y reconocidas como instrumento de comprensión de los fenómenos psicológicos y culturales, individuales y colectivos. Poco importa que este consentimiento sea admitido a priori, que sea forjado bajo una prueba de realidad, que se refuerce por la experiencia y en la práctica de las cartas natales, que sea sostenido por una "explicación causal", o que emerja de una justificación teórica, con tal que suscite un órgano específico de comprensión de la realidad, que posee su lógica propia, pluralista y no identitaria".

- "La astrología es una concepción de la realidad circunscrita por una doble exigencia, racional y espiritual. Se desarrolla en esta vía de en medio, entre la toma en cuenta de los datos astronómicos y la convicción de una armonización de la psique a su entorno astral inmediato"

- "La astrología debe salir del dualismo determinismo/libre albedrío en el que sus adversarios no han dejado de encerrarla. La astrología no es fatalista, ni "libertaria", pero sí estipula una necesidad interior en cada uno, vectriz de posibilidades específicas. La impresión astral no implica ninguna especie de anarquía moral o política: al contrario, legitima la singularidad de cada uno, incitándolo a actuar con toda integridad y a encontrar su lugar en el concierto general, no bajo la obligación, sino porque le conduce un imperativo interior. Este "cielo interior" que traduce la circulación psíquica de las impresiones, reserva a cada uno su parte de sabiduría natural y de conocimiento, que sería una equivocación liquidarla a bajo precio en pro los "ídolos" y fantasmas del pensamiento, analizados por Francis Bacon. Más aún: este impresional es lo que está en el origen de las ciencias, las artes y de toda actividad humana".

En esta percepción matricial de la Astrología que tiene Guinar encuentro yo -aunque quizás esté equivocado- una visión astrológica que abre ámbitos meditativos dignos de tener en cuenta, creo yo.