jueves, 21 de febrero de 2008

La alforja de libros (3)


Durante nuestra etapa universitaria, mientras cursábamos Periodismo, nos adentramos profundamente en la obra del simbólogo, hermeneuta y psicólogo suizo Carl Gustav Jung, al que siguieron sus discípulos más conocidos, algunos de ellos un tanto díscolos en más de un aspecto.

Y durante una veintena de años fuimos junguianos, junguianos, junguianos... Leímos unos sesenta libros de Jung, Marie Louise von Franz, Jolande Jacobi, Edward Eddinger, etc, etc, etc... Y escribimos hasta un larguísimo ensayo sobre la obra de Jung de más de un centenar de páginas, y luego numerosos artículos, algunos de los cuales tenemos en Soriaymas. ¡Hasta interpretamos la iconología artística y las fiestas sorianas desde un enfoque junguiano en la serie El otro lado que nos publicó un periódico local..! ¡Y nos zambullimos en la interpretación de nuestros propios sueños y de otras personas...!

También con un libro de Jung bajo el brazo, Psicología de la transferencia, nos fuimos a Compostela teniendo en la otra mano el libro de Louis Charpentier citado en el primer post de esta alforja de libros. La interpretación junguiana de la alquimia, ¡sí que la entendía, caramba! ¡y no me perdía en el argot junguiano de los grandes arquetipos -Sí Mismo, Viejo Sabio, Magna Mater, Anima, Animus, Puer Aeternus-, al contrario de lo que nos pasaba con Fulcanelli!

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